Autor: Oscar Wilde
Opinión
Le vendió el alma al diablo sólo faltaba eso, pobre alma atrapada en un objeto inerte, sólo porque no se conocía y por esa vulnerabilidad cayo en manos equivocadas de una persona que tampoco conocía su alma, no puede ser de que éste quedara peor que el mal consejero; está muerto y perdido como muchos ahora en día que vende su alma al dinero, y el alma llena de odio causando destrucción en esos objetos, envejeciendo trágicamente hasta vagar y la persona aún seducía por bellezas superficiales y placeres desalmados, ¡ayyy pobres almas! qué ha de ser de ellas que por un maltrato terminan donde no quieren ni deben, envejeciendo cruelmente, llenando se de odio por no ser vista su gran esencia que escondía.
¡¡Monstruosos objetos engañosos!!

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